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COJO LA MOTO Y VAMOS VIENDO®

#1 Mi moto: Bandida. Cómo la conseguí

La historia de como conseguí a Bandida, mi moto, una Honda Dominator NX650 de 1990

La compré a un particular en un pequeño pueblo de Valencia, no lo conocía, ni a el ni al pueblo, me la jugué por completo. No habían autobuses ni trenes que llegaran hasta allí, al menos directamente. Buscando opciones para ir decidí utilizar blablacar, ya había usado esa app en alguna que otra ocasión y casualmente había un conductor que pasaba cerca de ese pueblo, así es que le escribí y me dijo que sí, que no le importaba desviarse un poco de su trayecto para llevarme allí. Así fue, me monté con aquel desconocido de unos cincuenta y largos años, calvo, con un coche algo sucio de esos tipo ranchera. No hablamos demasiado, aproximadamente unos 150 kms en los que nos limitamos a escuchar las emisoras de radio que perdían sintonía continuamente.

Llegamos a las afueras de un pueblo de casas blancas y marrones, fuera un sencillo campo liso de tierra daba lugar a un partido entre jovenes del pueblo, al lado había un parque con naranjos bordes, en sus bancos estaban las madres, algunas viendo el partido y otras simplemente compartiendo chismorreos. Estuve sentado en uno de esos bancos mientras esperaba a que el propietario de la moto llegara a mi encuentro, mientras tanto me enteraba de la vida del frutero.

Le escribí por whatsapp decenas de ocasiones, desde el principio me dí cuenta de que no se apañaba demasiado bien con la tecnología, después de casi media hora y enterarme de la vida también del hijo de la Paca apareció este hombre. Un hombre grandón, de más de 100 kilos, una camisa holgada algo sudada y unos pantalones manchados de tierra. Bajó de la furgoneta para recibirme y esta subió un palmo la suspensión, nos montamos y fuimos a un garage lleno de humedades, allí, justo al fondo estaba Bandida temblorosa, lucia desaliñada, le faltaban algunos plásticos y muchas de sus piezas estaban pintadas con spray barato, los tubos de escape oxidados y uno de ellos con un poro que cabía un lápiz, el tapizado estropeado y lo peor de todo era una grieta de unos 5 centímetros en el chasis a la altura de la palanca de freno.

Estas son las fotos que yo ví en el anuncio realizadas por el propietario:

Aquel hombre me dijo, toca el motor, lo toqué, estaba frío. Puso la llave en el contacto y con el índice pulsó de un toque el botón de arranque y encendió al primer pistonazo. Era la primera vez que escuchaba su motor, tenía un ralentí bajo, me gustaría que pudieras escucharlo, parecía una máquina de coser. Paramos el motor y probé a arrancarla con la pata, ya sabía que arrancar monocilindricos de altas cilindradas a pata es difícil, pero me resultó imposible, el, despues de verme sufriendo me confesó que debía de tener algún problema y que tendría que mirarmelo un mecánico.
Abrí el tapón del aceite, estaba bien de nivel y al tocarlo entre mis dedos se veía color caramelo y olía a nuevo. Me dijo que estaba cambiado hace poco y que desde entonces no cogía la moto. De momento lo único bueno que había visto es que tenía aceite nuevo y arrancaba bien a botón, por lo demás la moto necesitaba mucho dinero para estar al día, y lo peor de todo es que todo fueron sorpresas, porque en el anuncio no se especificaba nada de eso.

El momento de la verdad: ¿Quieres la moto? Me preguntó.

Pero claro… yo estaba en un dilema además de muy dudoso, me encontraba en un pueblo a más de 150 kms de mi casa, ya eran las últimas horas de la tarde, si no me quedaba la moto tenía que coger un taxi o buscar alojamiento, sea como sea, arrepentirme de su compra me iba a costar bastante dinero. Yo llevaba una mochila con los contratos dentro, el dinero y un casco colgando de ella. El sabía que yo venia a comprar la moto, la negociación iba a ser difícil. Pedía 1000€, en ese momento no era ni la más cara ni por el contrario la más barata de las Dominator que habían en venta. Pero sin duda esa cuantía no hacia justicia con el estado de la moto. Tras una larga charla de negociaciones y algunos faroles, pues le dije que me iba porque no estaba de acuerdo… al final accedió, me llevaba a Bandida en 700€.

Salimos de aquel garaje y fuimos a un bar, firmamos aquellos contratos e intercambiamos ese dinero por una llave, la llave de MI MOTO, Bandida.

En el próximo artículo hablaré de las primeras impresiones en carretera, como pasé la ITV y como empezó el proyecto para su restauración y transformación.